El estado interno es la combinación de pensamientos, emociones y percepciones que una persona mantiene de forma predominante a lo largo del tiempo.
Aunque muchas personas creen que la realidad externa determina su estado mental, en muchos casos ocurre lo contrario:
Dos personas pueden vivir exactamente la misma situación y experimentarla de formas completamente distintas.
La diferencia suele estar en el estado interno desde el cual interpretan la realidad.
Un estado interno se forma a partir de tres elementos principales:
Estos tres elementos interactúan constantemente, creando un filtro a través del cual se percibe el mundo.
El estado interno no aparece de forma instantánea. Se construye lentamente a partir de experiencias repetidas y de la forma en que interpretamos esas experiencias.
Cuando ciertos pensamientos y emociones se repiten durante años, terminan convirtiéndose en la forma habitual de percibir el mundo.
En ese momento, el estado interno se vuelve automático.
El estado interno influye en:
En otras palabras, afecta prácticamente a todos los aspectos de la vida.
Modificar el estado interno requiere primero tomar conciencia de los patrones mentales actuales.
A partir de ahí se pueden introducir cambios graduales en:
Estos pequeños ajustes, repetidos con el tiempo, pueden transformar profundamente la percepción de la realidad.
Durante unos minutos al día:
Si no lo es, introduce conscientemente una interpretación distinta que genere un estado más constructivo.